domingo, 9 de junio de 2013

«Maisí, Gran Tierra de tradiciones y victorias».




Quienes conocen de Maisí lo recuerdan, quizás, por ser el municipio más oriental y mayor productor de café en Cuba. O lo evoquen por el faro, figura con forma de cono que, todas las noches pertrecha de luz, como señal de alerta a los navíos, durante su travesía por esta parte del Caribe. 

«Concha», como también se le conoce a dicha torre de señalización luminosa, seduce por su altura y una luz zigzagueante, desde el extremo contiguo con el «Paso de los Vientos». 

Quienes conocen de Maisí lo rememoran, quien duda, que, por las terrazas marinas, entre las más conservadas del mundo, refugio de especies como las polimitas, y donde los taínos dieron a luz al Cemí de «GranTierra», símbolo de la provincia, al «Gran Cemí de Patana»

Sin embargo, Maisí es más que eso… Mi terruño es la Gran Tierra de tradiciones y victorias. 

 

Faro Concha, Punta de la Hembra.

Terrazas marinas.


Faro Concha, Punta de la Hembra.

Terrazas marinas.

Terrazas marinas.

Terrazas marinas.

Boca de Ovando.
 
Playa, Punta de la Hembra.

Terrazas marinas.

Playa, Punta de la Hembra.

En las proximidades de Pozo Azul.
(Fotos, Roger Rodríguez.)

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Los Gallegos de Jauco. Orígenes.


Poblado Los Gallegos de Jauco.

Soy testigo de mi fe por la vida, y de cuánto me atrapa lo moldeado por la naturaleza, sobre todo, la del municipio guantanamero de Maisí, situado en el extremo oriente de Cuba, donde casi todo se pinta de verde, di mis primeros pasos y peino ahora algunas canas.

Y es que el destino lo prescribe así, como en uno de aquellos viajes por Los Gallegos de Jauco. Poco más de 100 km de carretera separan a Los Gallegos de Jauco de la ciudad de Guantánamo, cabecera de la provincia con el mismo nombre; pero, no es hasta Río Seco, en la costa Sur de Maisí, donde encontrar un atajo destino a Los Gallegos. 

La distancia entre ambas localidades del semidesierto cubano es de 8 km de camino, rumbo Noroeste, 20 pasos de río como promedio, por un terraplén esculpido por el «arrojo» de los denominados peones camineros.

Cuentan que, cuando la guerra por la independencia de Cuba (1895), unos gallegos desertores del ejército español, se refugiaron en la zona. Un lugar entre montañas, de abundante vegetación, y provisto de agua y frutos para la alimentación. Dichos hombres encontraron aquí el refugio ideal para pasar el resto de sus días. Así surgió Los Gallegos de Jauco, un pueblecito preñado de gente afable, costumbres y naturaleza.



Camión  de carga

Microhidroeléctrica.

 
Nativa de la zona.

 

 
  
Escuela Eddy González.