domingo, 6 de noviembre de 2011

Califica Aznar al 15-M de "extrema izquierda marginal antisistema" y arremete contra democracias latinoamericanas.

José María Aznar, expresidente del Gobierno Español (1996-2004)

El “führercito”, como calificara el Comandante en Jefe Fidel Castro en numerosas ocasiones, al ex presidente del Gobierno español  José María Aznar (1996-2004), anduvo hace unos días por Latinoamérica, impartiendo clases de “democracia y libertad de expresión”. Desde luego, apartando a un lado a los cientos de miles de ciudadanos españoles, indignados por el descrédito de los sucesivos gobiernos del país ibérico.

No por gusto Fidel tilda a Aznar de “führercito” y “criminal de guerra”, pues, este señor, dio la autorización para que aviones de la CIA sobrevolaran o aterrizaran de manera secreta en España cargados de prisioneros, nada más y nada menos que rumbo a la prisión y centro de tortura que Estados Unidos mantiene en la Base Naval Yanqui de Guantánamo, ocupada contra la voluntad del pueblo cubano.

Eso deja bien claro que, en su afán de congraciarse a la máxima escala con el inquilino de turno de la Casa Blanca, George Bush, Aznar no tuvo reparos en violar las leyes nacionales y las normas de la Convención de Ginebra, y como si fuera poco, el “susodicho” envió tropas en apoyo a la invasión de Estados Unidos contra Irak y Afganistán, contrario a la voluntad de la mayoría del pueblo español.

Así de fácil, y con su techo de vidrio al descubierto, durante su estancia en Ecuador, este criminal suprime intencionalmente de su discurso entreguista y adulador, los peligros que corre la seguridad del pueblo español, motivo de los “paquetazos” neoliberales, y ante la pregunta hecha por el periodista Tali Santos del diario ecuatoriano “El Universo”, Aznar califica al Movimiento del 15-M como: “extrema izquierda marginal antisistema”.

A la interrogante de cómo será la relación con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, de ganar el Partido Popular (PP) las elecciones, Aznar responde:

"España no debe manifestar simpatías por dictaduras, ni por dictadores, ni por dictadorzuelos".

No solo eso, ante la afirmación de Tali: “En Iberoamérica, hace unos seis años se consolidó una línea de gobiernos de izquierda, algunos siguen el Socialismo del siglo XXI. El pueblo los reelige y algunos muestran cifras de crecimiento económico”, Aznar rispota:

”Creo que puede haber gobiernos de izquierda, de centroizquierda, lo que entra democráticamente dentro de la lógica, como puede ser el caso de Brasil o ahora el de Perú. Y otra cosa muy distinta es el Socialismo del siglo XXI, que es la cubanización de las sociedades, pues utiliza la democracia para vaciarlas democráticamente, para no hacer sociedades libres sino controladas. No creo, desde el punto de vista de la estabilidad, de lo que es un sistema democrático de libertades y de prosperidad económica y social, que ni Cuba ni Venezuela, ni Nicaragua ni Bolivia sean ejemplos de nada”.

El tristemente célebre Aznar, se cree que los latinoamericanos vinimos al mundo en cajitas de cristal, y que ya olvidamos los sucesos del entonces Yugoslavia. Las secuelas de la invasión al país balcánico están latentes todavía.

Al consejero del presidente Clinton  el 13 de abril de 1999, de bombardear la radio y la televisión serbias, le parece poco los cinco millones de parados españoles y la interminable lista de recortes sociales del país ibérico.

¿Cómo es posible entonces que un canalla de talla mundial quiera bailar en casa del trompo, y sobre todo, se arrogue el derecho de calificar al 15-M como “extrema izquierda marginal antisistema”?

¿Tanto así subestima Aznar al mismo pueblo que lo despojó hace 7 años de la silla presidencial, más, cuando se creía electo por tercera ocasión?

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